Hay momentos en los que me cuesta controlar la ansiedad que me crean mis propios fracasos y las decepciones que obtengo de mi misma. Es como querer llegar a un punto y verlo incluso a lo lejos, pero no poder avanzar, o si lo hago, al dia siguiente doy vueltas y vueltas y no conseguir andar ni dos pasos. La culpabilidad que todo esto me crea, el hecho de no llegar ahí donde me propongo, crece a medida que pasan las horas, hasta que me supera y entonces todo se desordena y se nubla y pierdo la capacidad de pensar racionalmente y pierdo el control sobre mis emociones. Lo malo de todo es que tengo que aparentar que todo va bien, y que no les voy a defraudar. Y sonrio cuando me hablan de un futuro que a veces creo que se me escurre entre las manos, y desaparece. Pero no puedo decir lo que siento, así que prefiero sonreir. A veces me imagino como seria todo esto si alguien estuviera realmente a mi lado, si en lugar de tener que escribir todo esto alguien lo supiera tan solo con mirarme y me dijera que todo va a ir bien. Quizas queda demasiado cursi decir que tengo necesidad de sentir unos brazos en momentos como este, pero es lo que siento.
Tengo una voz en mi interior que me va diciendo que no me deje llevar, que no tire la toalla. Quizás sea mi propia autoestima a veces tan ausente que me echa un amarradero. Y es que supongo que a veces no nos queda nada más que nosotros mismos para seguir adelante con nuestras propias miserias.
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"Es verano y los amigos viajan. Él colecciona miradas que reflejan el vacío. Entra solo en un cine y oye a lo lejos un trueno, quiere olvidar que mañana es lunes. Salir del cine como de otro mundo, ver que ha llovido, cenar en un bar. Ella está en la mesa de al lado, él se levanta y ella le dice: "Espera un poco". Él piensa en tantas veces como ha esperado, se pregunta por qué salió de casa. Ella habla de un hombre que la espera con la silla de montar y las espuelas.
Habitamos cuerpos que no nos pertenecen como trajes alquilados para una fiesta.
¡Enciende una cerilla! ¡Enciende un deseo! ¡Que todos los días se parecen a Wendy!
El camarero se aleja con el verano en la bandeja y el rompeolas susurra canciones de amor. Hay un instante en el atardecer en que todo parece despedirse de ti. Las casas, los hombres y sus sombras agitan una mano, los cables telefónicos transmiten un adiós, y tú crees de verdad que el mundo esconde una piedra preciosa en su puño cerrado. Y tú quieres abrirla, ofrecerla a quien está contigo, creer en la pequeña magia que anuncia un nuevo encuentro.
Ser nómada es ser una estrella errante. Ser nómada es reinar sobre la oscuridad."
Julio Bustamante ( "Ser nómada" )
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Intento salir como puedo de la tristeza en la que me encuentro envuelta desde ayer. Me he dado una ducha fría y ahora me estoy tomando un café para ver si eso me hace reaccionar. Me doy cuenta que tengo heridas que aún no están cerradas y cuando pasan ciertas cosas se abren con demasiada facilidad, y los sentimientos se me desbordan y no los puedo controlar, y luego todo ocurre con efecto dominó, regresan las mismas sensaciones ágrias, la ridiculez, las comparaciones, el sonido de una puerta que se cierra secamente delante de mis narices. Siento que las lágrimas me queman los ojos por salir mientras escribo, la soledad de este momento es infinita.
(....)
Las ráfagas de viento hacen que mi cuerpo salga disparado lejos de donde me encontraba antes de la tormenta. Y me despierto como aturdida buscando de nuevo la brújula que me devuelva al mismo punto del camino donde estaba antes de la tormenta. Y busco un sendero, para volver a él. Porque eso es lo único que puedo hacer, retomar mis cosas y mi camino, y seguir intentando llegar ahí donde yo quiero, aunque enderezar de nuevo la ruta cada vez me cueste más, y vaya perdiendo las ilusiones y la confianza.
Hay días que escribo por pura necesidad.
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